Pintura
Cuando era un enano ya hacía mis
pinitos, aunque casi mejor olvidarme de
aquello..., la vieja ya tuvo que darme un
par de hostias por redecorarle el sofa o
la pared! Posteriormente hubo una larga
temporada en la que tuve prohibido coger
siquiera un plastidekor.
Ya me había olvidado del arte cuando
alguién tuvo la brillante idea de
comprarme un caballete y un maletín
con oleos. Me dediqué a ensuciar
un par de lienzos, pero pronto cambié
el aguarrás por el kalimotxo. Años
más tarde, cuando entré en
Bellas Artes, no me quedo más cojones
que volver a coger los pinceles... |